Desbandada de la cúpula de Geoalcali, Pedro Rodríguez y Anthony Hall abandonan el barco

Fuente: Plataforma unitaria en contra de las Minas de Potasa

Como si de un oráculo se tratara, hace unos días evaluábamos la evolución del grupo GEOTREX en sintonía con la trayectoria de Geoalcali SL. Entonces hablábamos de la trayectoria de especulación, entrada, beneficios en bolsa, y salida previa a la explotación, dejando la herencia para el incauto inversor. No quisimos discutir que el Director Principal de la empresa, Anthony Hall, abandonará la empresa el próximo 31 de agosto, pero el 1 de agosto, Pedro Rodríguez, cabeza visible y responsable del proyecto Mina Muga y Geoalcali SL, una vez vendidas todas sus acciones, recibe los agradecimientos por su labor pero también desaparece del comité ejecutivo, o dicho de otra manera, una vez recogidos los beneficios abandona la gestión de la empresa. Ambos casos, cabezas públicas del proyecto y máximos responsables de Mina Muga, desaparecen del frente sin haber finalizado lo que fueran sus objetivos, conseguir los permisos y abrir la mina. Como si del mejor ejemplo del hundimiento del Costa Concordia, el capitán, bueno, los capitanes, abandonan el barco antes de que el agua comience a entrar en las instalaciones de las oficinas afincadas en la calle Carlos III de la capital navarra.

El pasado mes de octubre, el Diario El País publicaba un monográfico en 4 entradas sobre lo que Juan Antonio Aunión llamaba las empresas junior mineras españolas (junior mining companies), en dicho artículo se hablaba de GEOTREX y de la mina de Barruecopardo, dentro del epígrafe “Los piratas Argelinos”. Esta trayectoria se comparaba con Geoalcali, hija también del grupo Geotrex, en un artículo publicado por Arainfo. Aunión valoraba que la trayectoria común de dichas empresas es la generación de una expectativa, una mina potencial con indicios previos de explotación o investigación, un periodo de especulación bursátil con subidas virtuales del valor accionarial, para terminar con una bajada cuando los especuladores bursátiles abandonan el proyecto. El caso de una DIA favorable, o dos, como en el caso de Barruecopardo no hizo que las acciones recuperarán su valor especulativo previo (la acción llegó a alcanzar las 12 £, estando ahora a poco más de 1). Con esto sólo se puede obtener una conclusión, parece que las cosas valen más cuando todavía no existen…

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Trayectoria de las empresas mineras junior. Fuente: Diario El País

En el gráfico referido del Diario El País, se detalla un segundo despunte o incremento del valor accionarial con posterioridad a la obtención de los permisos, pero sólo si existe inversión pública en la explotación de la mina, lo que dicho autor denomina “inversión institucional”. Si comparamos el modelo teórico planteado para las empresas mineras junior con las dos minas vinculadas con Geotrex, las dos tienen una diferencia sustancial con el modelo teórico, no haber superado el valor en bolsa del periodo especulativo, porque en ninguna de las dos entró el capital público para realizar la explotación.

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Análisis comparado de la trayectoria de las empresas mineras junior con los valores accionariales de High Field Resources (Geoalcali) y Oremonde Mining (Barruecopardo)

Estas similitudes alarman si cabe aún más en este momento, cuando en el artículo publicado en Arainfo se preguntaba si estaríamos ante una tramitación igual que otras minas previas con más trasfondo de especulación que de minería. Sin embargo, en cada movimiento o paso delante, los indicios se convierten en evidencias y todo confirma una trayectoria común de especulación, recogida de beneficios y abandono del barco durante el inicio de la zozobra. Nos preguntaremos ahora de nuevo, ¿terminarán nuestras administraciones entrando a mantener con dinero público la apuesta empresarial fallida de un grupo de especuladores y convirtiendo lo que otrora fuera el futuro dorado de la minería española en otro agujero sin fondo de recursos públicos para el beneficio de unos pocos?

Es curioso, como ocurre en el contexto de Yesa y su pantano a escasos centenares de metros de esta mina, en que las propias empresas que se encargaron de minimizar los riesgos y simplificar la construcción del recrecimiento, son los mismos que ahora se enriquecen con los modificados del proyecto y tratando de paliar los problemas aparecidos, que aún siendo obvios, fueron minimizados en el proyecto. Cuando en estos casos el responsable del diseño es aquel que termina enriqueciéndose del cuanto peor y más caro, mejor, nos lleva a estar de nuevo ante otro fracaso anunciado, algunos de los especuladores ya han abandonado el barco, los que acaban de entrar quizás intenten de forma suicida rentabilizar sus inversiones en un proyecto irreal o distante de su realidad geológica y generando problemas ambientales ampliamente conocidos en este tipo de minas, sin embargo, otros quizás buscarán en la potencial Mina Muga subvencionada por el erario público la recogida de dividendos de un proyecto especulativo con recursos sobredimensionados, explotaciones hipersimplificadas y evaluaciones económicas dispares que podríamos terminar, como en muchos otros casos, sufragado con nuestros impuestos.

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